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Monumentos

El patrimonio monumental de nuestros pueblos posee una diversidad de estilos y un encanto propio que no dejarán a ningún visitante indiferente.

Los restos más remotos datan de la Edad del Bronce, durante el tercer milenio a. C. Estos pobladores, que conocían la agricultura, el trabajo de la piedra y los metales, se asentaron cerca del río Tinto cuyo mineral supuso un incentivo para éstas y otras culturas. Entre su legado destaca el Dolmen de la Hueca (Niebla), un tipo de tumba formada por grandes bloques de piedra. En éste y en otros yacimientos también han sido hallados restos de armas, como arpones, lanzas, y pequeñas vasijas. Un objeto de interés es el esquemático ídolo de bronce hallado en Bollullos del Condado, que se utilizaba como amuleto religioso.

Otra cultura asentada en nuestras tierras fue la tartésica, mítica civilización localizada en el valle del Guadalquivir. Los restos tartésicos de los siglos VII – IV a. C. de Tejada la Vieja (Escacena del Campo) de los que permanecen en pie cimientos de su recinto amurallado, sus casas, almacenes, etc. de incalculable valor histórico. Son construcciones de grandes muros de piedra y láminas de pizarra; cuyas cubiertas eran vegetales o de piedra. Tejada fue un pueblo guerrero y minero que comerció con otros pueblos, como el fenicio, del que aprendieron importantes técnicas.

Puente Romano de Niebla

Las primeras huellas romanas datan del siglo I a. C., aunque su influencia fue más fuerte durante el Imperio. La mayoría de los asentamientos de aquellas fechas dan lugar a lo que hoy son nuestros pueblos. Hay claros restos como el puente romano de Niebla, seña de identidad de la antigua Ilipla, una construcción en piedra de cinco arcadas separadas por grandes pilares con contrafuertes adosados. También destaca la cabeza en mármol de Agripina, hallada en Villalba del Alcor, obra escultórica ejemplar y muy cercana a los talleres de Itálica, cuyos bucles en el cabello proporcionan bellos efectos de claroscuro. En Almonte podemos contemplar los cimientos de una antigua villa o en Itucci (Paterna del Campo). Asimismo, la cantidad de monedas encontradas son testimonio de la importante huella romana del Condado.

Los visigodos dejaron su impronta, sobre todo en Niebla, lugar donde se han hallado mayor cantidad de vasijas, columnas con decoración geométrica, altares...

Muralla almorávide-almohade de Niebla

En el siglo VIII, los musulmanes ocuparon todos los pueblos del Condado de Huelva. Su legado cultural es evidente en monumentos como la bien conservada muralla almorávide-almohade de Niebla, cuyos muros de sillares regulares rematados por almenas cuentan con 14 torreones y varias puertas de entrada, de arcos de herradura que forman recodo contra los muros.

Iglesia de Santa María de la Granada de Niebla

Otro monumento indispensable es la Iglesia de Santa María de la Granada de Niebla, antigua mezquita almohade, hoy día una de las iglesias mudéjares más importantes de la provincia. En ella destaca su alminar rectangular rematado por almenas escalonadas, que posee vanos de herradura sustentados por columnas visigodas. En su interior, se aprecian los arcos de herradura del patio o sahn, también presentes en el mihrab. Otros monumentos del mismo periodo son el castillo almohade de Moguer, una construcción defensiva al igual que la muralla almohade de Tejada la Nueva o una de las naves de la Iglesia de San Bartolomé en Villalba del Alcor.

Iglesia Parroquial de San Bartolomé de Villalba del Alcor

Tras la Reconquista, los mudéjares difunden su arte por toda la comarca al construir iglesias, bien de nueva planta o aprovechando construcciones anteriores. En su mayoría son templos de planta rectangular, de tres naves separadas por arcadas apuntadas y con cubierta de artesonado. El altar suele ser un torreón derivado de la qubba almohade cuyo interior se decora con elementos de entrelazos almohades. Su exterior es cúbico y con almenas, que le proporcionan aspecto de fortaleza, algo bastante acorde con estas tierras, entonces de frontera, siempre alerta ante las incursiones enemigas. Sin embargo, muchos de estos templos se perdieron o sufrieron importantes modificaciones tras el terremoto de Lisboa.

Entre estas iglesias mudéjares hay que señalar la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol de Hinojos, la Iglesia Parroquial de San Bartolomé en Villalba del Alcor, y la ermita del Valle de la Palma del Condado.

Convento de la Luz de Lucena del Puerto

Pero no sólo fueron las iglesias lo que se levantó en esta época. Entre los siglos XIV y XVII se construyen conventos que traen los nuevos ideales de sociedad cristiana a la comarca. Tienen un estilo poco definido, porque el transcurso de la historia ha añadido o eliminado elementos según los gustos de cada época. En general podemos destacar varios conventos como los de Santa Clara y San Francisco de Moguer, que fusionan los estilos mudéjar y gótico con el barroco. Habría que señalar en ellos sus ricos claustros e iglesias, que influyeron notablemente en las construcciones de la época posterior al Descubrimiento de América. Es de especial interés el Monasterio de la Luz en Lucena del Puerto, que alberga tres bellos claustros mudéjares y barrocos. Su iglesia gótica con planta de cruz latina y bóvedas de tercelete es de gran belleza. Otro convento de esta misma tipología, aunque más tardío, es el convento carmelita de San Juan Bautista de Villalba del Alcor, fundado en 1618, único convento de clausura aún vigente en el Condado. Se compone de iglesia de planta de salón con cubierta de artesonado mudéjar, tiene espadaña y cúpula barrocas en el exterior, realizadas tras el terremoto de Lisboa. El interior alberga dos claustros factura similar a los del convento de Santa Clara de Moguer.

Del siglo XVI datan las torres vigías de la costa onubense. Estas Torres Almenaras se construyeron a todo lo largo de la costa para proteger y dar aviso de la incursión de los piratas turco-berberiscos y moriscos que atacaban a los barcos cargados de oro y piedras preciosas procedentes de América. Así pues, existe una línea de torres que aún hoy flanquean nuestras playas: Torre Carbonera, San Jacinto, Asperillo, Del Loro, Zalabar y la famosa Torre la Higuera de Matalascañas.

Iglesia Purificación de Manzanilla

El paso del mudéjar al barroco fue repentino a causa del terremoto de Lisboa de 1755, debido al cual todas las construcciones fueron sometidas a profundas reformas. Los arquitectos Pedro de Silva, Lucas Cintora o Antonio Matías de Figueroa reconstruyen las iglesias con un nuevo estilo llamado barroco, que se extiende especialmente en la parte occidental de Andalucía, muy influidos por la Iglesia de San Pedro de Huelva, cuyo elemento más sobresaliente, es un tipo de torre esbelta y blanca, con cuerpo de campanas ricamente decorado, que se remata por chapitel piramidal con decoración de azulejería. El modelo se repite en Almonte, la Palma del Condado, Paterna del Campo, Escacena del Campo... La influencia sevillana se extiende en pueblos como Chucena o Manzanilla, cuyas torres nos recuerdan la propia Giralda de Sevilla, aunque con influencias de este barroco gestado en Huelva.

Iglesia de Ntra. Sra. de la Granada de Moguer

Un monumento concluido en 1783, y que merece una consideración aparte, por su grandiosidad y por al litigio mantenido con Huelva para convertirse en catedral, es la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada (Moguer), construida sobre una iglesia medieval anterior destruida por el terremoto. Presenta aspecto catedralicio, consta de cinco naves de cabecera plana y cubiertas de bóvedas de arista. Las naves colaterales se cubren con bóvedas vaídas y el crucero presenta bóveda de media naranja sobre tambor, en cuyas pechinas aparecen representados los frutos de la granada. Las portadas son de ladrillo avitolado y entre ellas destaca la barroca “Puerta del Sol”, concebida como retablo de dos cuerpos con columnas toscanas y jónicas y un pequeño ático. De la antigua parroquia sólo se conservó la torre mudéjar, muy retocada en el exterior, ahora barroco, reconstruida por Pedro de Silva en 1760.

A lo largo del rojizo cauce del Tinto, se encuentran antiguos molinos de agua, ya abandonados, empleados para moler el trigo. Datan de los siglos XVII y XVIII y son construcciones en piedra junto a pequeños diques, aún perfectamente visibles al hacer rutas a pie o en bicicleta por el curso del río.

Bodega del Diezmo de Manzanilla

Durante los siglos XVIII, XIX y XX se construyen numerosas bodegas que presentan planta basilical, con naves separadas por arcadas, y cubierta de madera. Entre éstas hay que señalar la bodega de las Carrionas, de Neble, de Villarán; de Bollullos Par del Condado, la Bodega del Diezmo de Manzanilla, Bodega de Escolar en Almonte; Bodegas Morales, Bodegas Pichardo, Bodegas Salas de La Palma del Condado.

También son de interés las antiguas torres de los molinos de aceite, ricamente decoradas en su exterior por azulejería, jarras y remates piramidales dedicados a algún santo. Entre estos molinos destacan el de la Casa de Ahumada de Hinojos, el molino de la Hacienda de Alcalá de la Alameda de Chucena, los varios molinos de Manzanilla y Villalba del Alcor que pueblos poseen un conjunto de torres aceiteras de notable interés.

Además, citamos las cillas o casas del Diezmo, casas con almacén de cereal existentes en casi todos los pueblos y que servían para administrar el diezmo de los vecinos. Como ejemplo destaca la casa y bodega del Diezmo de Manzanilla. Su portada barroca dividida en dos cuerpos, tiene estucos con dibujos geométricos en la fachada y sigue la tipología de una de las entradas a la parroquia de la localidad.

Casa Natal de Juan Ramón Jiménez en Moguer

Confoman una parte importante del paisaje urbano de nuestro municipios las grandes casas de señoriales de nuestros pueblos, muchas de las cuales pertenecían a importantes linajes. Sus casas poseían amplias fachadas blancas y elaboradas barrocas portadas. Hermosas muestras de estas casas se encuentran en la Palma del Condado, Villalba del Alcor, Moguer, Lucena del Puerto, Rociana del Condado o Almonte. Una de las casas más ilustres por su importancia cultural e histórica es la Casa Natal de Juan Ramón Jiménez (S.XVIII). Juan Ramón Jiménez (1881-1958), escritor moguereño laureado con el premio Nobel en 1956, plasmó en sus obras la impronta de su tierra moguereña. Las construcciones más populares son sencillas: una sola planta con varios portales que terminan en las cuadras y un piso superior o “soberao” o “doblao” para almacenar los productos del campo.

A finales del siglo XIX se produce la incursión del estilo Neomudéjar que arraiga rápidamente en nuestra comarca. Destacan en este periodo algunas bodegas, iglesias o las estaciones de ferrocarril de La Palma del Condado, Villarrasa, Niebla y Escacena del Campo.

Ermita de Santa Águeda de Villalba del Alcor

El estilo colonial y popular se limita a ermitas y capillas de cruces de los siglos XIX y XX. Destacan la ermita de las Mercedes de Bollullos del Condado, la ermita de Ntra. Sra. Del Rocío, la ermita de Ntra. Sra. Del Pino de Niebla o la Ermita de Santa Águeda de Villalba del Alcor. Cada una tiene características propias del lugar de origen, pero en todas resaltan los muros blancos y la sencillez ornamental. Se localizan en parajes a las afueras del pueblo donde tienen lugar las romerías.

Otras construcciones importantes son las capillas de las cruces de mayo. La mayoría se realizan durante el siglo XX y suelen tener un carácter peculiar por las coloristas fachadas y cúpulas que subrayan su sentido festivo.

 

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